sábado, 10 de enero de 2009

Match ineludible: Vargas e Hipólito en ruta colisión

Con la recomposición de fuerzas que se ha registrado en el PRD, Hipólito Mejía y Miguel Vargas quedan como los principales jefes de tendencias, aunque el ex candidato presidencial, con una agresiva ofensiva, ha conseguido la mayor tajada. Ahora el choque entre estos dos antiguos aliados parece inevitable.

Por Héctor Marte Pérez / El Caribe

En poco menos de dos años, la correlación de fuerzas dentro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha dado un giro dramático que pocos habrían podido vaticinar.
 
El cambio ha sido de tal magnitud que figuras que hasta hace poco tenían gran incidencia en las estructuras de la organización hoy son generales sin tropa, mientras que dirigentes que habían mantenido un bajo perfil por mucho tiempo son los que dominan los principales organismos y están en capacidad de imponerse en los venideros procesos internos.

Rafael Hipólito Mejía Domínguez y Miguel Octavio Vargas Maldonado son, a todas luces, los dueños, o por lo menos, accionistas mayoritarios de las estructuras del partido blanco, mientras Luis Rodolfo Abinader encabeza una tercera fuerza que busca abrirse paso.
 
Figuras emblemáticas como Rafael Suberví Bonilla y Milagros Ortiz Bosch han visto reducirse sus grupos a su mínima expresión.

Hasta hace poco habían mantenido una alianza coyuntural, debido a que sus intereses no habían chocado.
 
Sus relaciones personales y políticas no podían ser mejores. De hecho, un vínculo casi familiar los une, debido a que Janet Rivera, hermana de Miguel, es esposa de Ramón Hipólito, hijo del ex gobernante.

Sin embargo, tampoco han pertenecido al mismo grupo. Vargas ha hecho carrera en el PRD básicamente como encargado de finanzas, por lo que siempre estuvo vinculado al sector institucional, y se había mantenido al margen de la lucha de tendencias que ha sido norma en el perredeísmo.
 
Su vínculo era directo con José Francisco Peña Gómez y Hatuey De Camps.

Mientras, Mejía era originalmente del grupo de Antonio Guzmán, pero se ocupó temprano de crear su propio grupo.
 
En el PPH, que era originalmente Proyecto Peña Hipólito, se comenzaron a congregar importantes dirigentes del partido, como Eligio Jáquez, Vicente Sánchez Baret, Dionisio Rodríguez Soldevila y Pedro Franco Badía, entre otros.
 
El grupo surgió con el pretexto de promover a Mejía como compañero de boleta de Peña Gómez, en la famosa fórmula del “café con leche”, pero la intención era preparar las condiciones para que el ex secretario de Agricultura se convirtiera en el relevo del líder.

Raíces del Choque. Hasta ahora, Mejía le había puesto las cosas fáciles a Vargas, y más bien lo había respaldado en sus esfuerzos por ascender dentro del PRD. Pero en algún punto, el ex mandatario se habría dado cuenta de que estaba creando un “monstruo”.

En el proceso interno pasado, Vargas rompió con su actitud pasiva y asumió una agresiva estrategia para alzarse con la candidatura presidencial.
 
En poco tiempo logró crear una estructura con la que logró vencer a la Corriente Unitaria, que postulaba a Milagros Ortiz Bosch.

Mejía no se fue a favor de la ex vicepresidenta de su gobierno ni de su ex ministro de Obras Públicas. No apoyó ningún candidato en teoría, sino que dejó en libertad a sus seguidores.
 
Casi todos optaron por apoyar a Miguel, como confesó el propio Mejía. “El 90% de los pepeachistas están con Vargas Maldonado”, dijo Hipólito en una ocasión, lo que fue utilizado por el PLD en un spot televisivo de la campaña para demostrar el vínculo entre Mejía y Vargas.

Aunque el PPH fue clave en el triunfo interno de Vargas, los problemas no tardaron en aparecer.
 
Los asesores nacionales e internacionales comenzaron a recomendar a Miguel que se desvinculara en la medida de lo posible a los hipolitistas. Ahí surgió la consigna de “el nuevo PRD”.
 
Eso comenzó a crear ronchas entre la gente de Hipólito que acusaron al candidato de encubrir los signos y emblemas del partido.
 
En el tramo final de la campaña, Mejía tuvo una participación tímida, limitándose a encabezar varias actividades en San Cristóbal.

Luego de sobrepasar el 40 por ciento de los votos, Vargas decidió que no se conformaría con ese triunfo relativo.
 
Tampoco devolvería a Hipólito los “pepeachistas” que había captado. El hombre usará su fuerza para buscar nuevamente la candidatura presidencial, pero antes piensa postularse a la presidencia del partido.
 
Ya se sospechaba que eso venía, pero Vargas tardó unos días para anunciar formalmente su propósito, pero Mejía solo esperó pocas horas para dejar claro que ahora su ex aliado lo tendrá de frente.
 
Estos son solo los primeros “rounds” de una batalla que puede ser larga e intensa.
 
Luis Abinader y la tercera vía en el PRD
 
Emergente tras la candidatura

Además de trabajar mucho tiempo al lado de su padre, José Rafael Abinader, la única experiencia de Luis fue en el 2006, cuando aspiró a la senaduría de la provincia Santo Domingo.
 
Aunque resultó victorioso en el proceso interno, tuvo que ceder la candidatura para facilitar la materialización de la alianza rosada.

Luego de las pasadas elecciones, decidió que iría tras la candidatura presidencial.
 
Los observadores de los acontecimientos políticos han podido constatar como en cuestión de meses ha conquistado un buen número de dirigentes de peso.
 
Figuras tradicionales de la talla de Vicente Sánchez Baret y José Rodríguez Soldevilla se han montado en este barco, al igual que otros dirigentes más jóvenes como Tony Peña Guaba y Luis García.

Dirigentes anteriormente vinculados a Fello Suberví como el propio García, así como Abigaíl Soto, Manola Santana, Edgar Féliz y Héctor Cruz están respaldando a Luis, lo que hace pensar que el dos veces síndico del Distrito Nacional ha decidido endosar su fuerza a este líder emergente.

También están de ese lado ex milagristas como Deligne Ascensión y Luis José Chávez y el antiguo colaborador de Esquea Guerrero, Jacobo Fernández.
 
Asimismo, son “luisabinaderistas”, Dagoberto Rodríguez Adames, Sarah Solís, José Marcano, Antonio Rosario Pimentel, Luis Delgado, Héctor Porcella, Yadira Henríquez y Rafael Santos, entre otros.

El grupo de Abinader podría ser decisivo en los procesos venideros, es decir, en la elección de la nueva directiva; en las votaciones para elegir los candidatos a cargos legislativos y municipales y eventualmente en la lucha por la nominación presidencial.

Por lo pronto, Abinader y sus seguidores han hecho causa común con Hipólito Mejía, aunque esta posición parece meramente coyuntural.
 
Esto así, porque el objetivo ahora es frenar a Miguel, que aspira a la presidencia del partido y a la candidatura presidencial. Luis, al igual que Hipólito y los demás cabezas de grupos, quieren evitar eso a toda costa.
 
La historia se repite
 
Otra vez, todos contra Miguel
 
Así como para lograr la candidatura presidencial, Vargas tuvo que enfrentar a casi todos los grupos tradicionales del PRD, ahora se le presenta el mismo reto, aunque en esta ocasión la oposición es más fuerte por la participación del grupo de Mejía.
 
En el 2007, Vargas sacó por primera vez sus garras para ganar ampliamente a Milagros Ortiz Bosch, quien era apoyada por Fello Suberví, Virgilio Bello Rosa, Enmanuel Esquea y José Rafael Abinader, entre otros dirigentes.
 
Sus anunciadas aspiraciones a la presidencia del partido han tenido el efecto inmediato de unir a todos los que no son “miguelistas” para enfrentarlo, aunque hasta ahora no hay consenso sobre qué figura apoyarían.
 
Al cargo aspiran además Esquea Guerrero, Julio Maríñez, Tomás Hernández Alberto y Juan Carlos Guerra.
 
Se trata del desafío más fuerte de su vida política, ya que deberá ganarle a todos juntos, y aun si lo hace, tendría el reto de mantener la unidad interna y conseguir el apoyo suficiente para reformar los estatutos para que se le permita buscar la candidatura presidencial.
 
Los que están con hipólito
 
Hernani Salazar, Eligio Jáquez y Héctor Guzmán, forman parte del entorno de Mejía. El grupo de los cercanos se mantiene intacto, y solo Guido Gómez Mazara se ha alejado.
 
De PPH a corriente institucional
 
Desde el 2000 hasta el 2006, el grupo que ha cosechado más éxitos en las competencias internas del PRD es el PPH. Luego de la crisis que desalojó del poder a Mejía y su partido, se quiso cambiar el nombre del grupo por el de Corriente Institucional.
 
Pero eso no funcionó, ya que para bien o para mal, se trata de una especie de marca en la actividad política dominicana.

Entre las figuras que activan en el grupo de Mejía se citan además a César Sánchez, Fafa Taveras, César Cedeño, Fernando Durán, Miguel Vásquez, Rafael Calderón, Alberto Atallah, Víctor Méndez, Ginette Bournigal, Vicente Castillo, Francisco Peña, Domingo Bautista, Isidro Torres y Manolín Báez.
 
Guzmán, uno de los voceros del grupo, afirma que este sigue siendo el sector más fuerte dentro del PRD.
 
Además señala, y con esto admite el poder que ha alcanzado Vargas, que en los organismos de dirección, la suma de los hipolitistas y los otros grupos supera al que encabeza el ex secretario de Obras Públicas.
 
En los próximos procesos internos se verá la fuerza real de Mejía. Mientras tanto, sus seguidores siguen proclamando que “llegó papá”, como grito de guerra.
 
Los que apuestan al "MVP"
 
En la campaña pasada, Miguel se lanzó tras la candidatura acompañado de nuevos rostros. Neney Cabrera, Alfredo Pacheco y Carlos Gabriel García comenzaron a promover el “nuevo PRD”.
 
El poderoso grupo de Miguel
 
Para alcanzar la candidatura presidencial para los comicios del 2008, Vargas se concentró primero en buscar el respaldo de los síndicos y legisladores del partido blanco.
 
También logró obtener mayoría en los principales organismos de dirección, como el Presidium y la Comisión Política. Como no tenía grupo, se nutrió de las tendencias de Fello Suberví y de Ortiz Bosch.
 
También captó alguna gente de Hipólito a título de préstamo, pero muchos se han quedado con él.

Después de las elecciones, su equipo ha tenido pocas bajas, y más bien ha logrado sumar a figuras que antes estuvieron en la Corriente Unitaria como Bello Rosa, Roberto Fulcar, Nelson Marte, Rafael Díaz Filpo y Yanet Camilo.
 
Entre los que respaldan a Vargas se encuentran Peggy Cabral, Milton Ray Guevara y Wellinton Arnaud. También lo apoyan Andrés Bautista, César Díaz Filpo, Roberto Rodríguez, Pedro Alegría y Mario Torres, es decir, cinco de los seis senadores que actualmente tiene el partido.
 
Los estrategas de Vargas aseguran que éste cuenta con el respaldo de 52 de los 62 diputados; 45 de los 58 síndicos y 250 de los 300 regidores.

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